Industrial
31 octubre, 2019
Uso arquitectónico de hormigones de alta resistencia

La ciencia, la tecnología y los avances en I+D+i, son los motores que impulsan los nuevos procesos de la construcción industrializada. Gracias a la voluntad de innovación, cada día contamos con mejores materiales, capaces de ofrecer resultados y aplicaciones que hasta ahora sólo podíamos imaginar.

En el caso del hormigón, la inversión en I+D+i ha conseguido elevar uno de los materiales más comunes en la construcción tradicional, hasta convertirlo actualmente en punta de lanza de la construcción industrializada. Ya no se puede hablar de un solo hormigón, sino de diversos materiales que tienen como base el hormigón. Se trata de materiales innovadores y mejorados, que ofrecen características y comportamientos únicos.

¿Qué son los hormigones de alta resistencia?

Estos hormigones, especialmente utilizados en la construcción industrializada, se elaboran con una matriz compuesta por materias primas específicas y cuidadosamente seleccionadas, como cementos y arenas de micro sílice. Además de la mezcla base, la innovación también reside en el refuerzo que reciben de diferentes materiales, como elementos de acero, fibras de vidrio o fibras de carbono, que les confieren una resistencia y flexibilidad superiores. Las fibras empleadas para el hormigón de alta resistencia suelen ser muy finas, de apenas 2 o 3 décimas de milímetro de grosor, y se encuentran en proporciones muy altas: un solo metro cúbico de hormigón puede albergar 150 kg de fibras.

Cualidades de los hormigones de alta resistencia

Los hormigones de alta resistencia poseen unas cualidades particulares que les hacen especialmente aptos para los procesos de construcción industrializada. Además de ser completamente personalizables a través de los distintos moldes, ofrecen también infinitas posibilidades en cuanto a la textura y la apariencia final de las piezas. Pero la verdadera innovación reside -como su propio nombre indica-, en las capacidades de resistencia que presentan, y que gracias a la inversión en I+D+i, se pueden adaptar en función de las necesidades concretas que requiera cada proyecto:

  • La resistencia a la compresión es la principal característica, se define como la capacidad de soportar una carga por unidad de área, y se expresa en kg/cm2. Con los hormigones de alta resistencia se superan ampliamente los 45 MPa. Esta cualidad, además de ser imprescindible para los elementos estructurales, permite desmoldar las piezas transcurridas 24 horas, si ningún riesgo de fisura, lo que permite agilizar los procesos.
  • La resistencia a la flexotracción es la cualidad que permite al hormigón resistir ante diversas fuerzas flexoras sin que aparezcan grietas. Determina en gran medida la durabilidad del material y las fibras son las principales responsables de esta resistencia. Un hormigón de alta resistencia debe presentar al menos una resistencia a la flexotracción superior a 5 MPa.
  • En cuanto al coeficiente de absorción, los hormigones de alta resistencia requieren solamente una proporción limitada de agua con respecto al cemento (en torno a 0,25-0,35); esta característica hace necesario incorporar a la mezcla fluidificantes para conseguir una consistencia adecuada. El coeficiente de absorción afecta a la durabilidad del material y también a la estética. Además, resulta especialmente importante en aquellos lugares donde el clima requiere resistencia a la heladicidad.
  • La resistencia a la abrasión permite prevenir la abrasión y el desgaste de los materiales en enclaves y usos especialmente exigentes. Este factor depende sobre todo del tamaño y las características de los áridos que se hayan utilizado en la mezcla.

Usos, aplicaciones y beneficios

El hormigón de alta resistencia, gracias a todas sus cualidades, permite diseños vanguardistas que no serían posibles con un hormigón tradicional. Los espesores pueden ser mínimos, y las texturas infinitas, lo que abre la puerta a un sinfín de personalizaciones y variaciones específicas gracias a la I+D+i. De este modo, son las necesidades de cada proyecto las que definen en gran parte el tipo de hormigón a utilizar, en vez de limitar los proyectos en función de las posibilidades del material. Además, el uso de este tipo de hormigones también permite ganar metros útiles en las edificaciones y una mayor separación entre las vigas, beneficiando así el diseño arquitectónico.


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La innovación de los hormigones de alta resistencia permiten a los arquitectos el diseño y la ejecución de elementos de geometría mucho más compleja que los tradicionales. Por eso, su uso es tan apropiado para museos, templos y edificios con un especial interés arquitectónico.

En proyectos más habituales, como puede ser la rehabilitación de un techo, estos hormigones permiten optimizar la relación peso-resistencia, sin necesidad de incorporar sistemas de armado de acero o barras corrugadas, como sucede con el hormigón tradicional.

Los hormigones de alta resistencia también resultan idóneos más allá del uso estructural. Su aplicación se extiende también a las fachadas de los edificios, la creación de mobiliario urbano y todo tipo de piezas tridimensionales y bidimensionales. Sus aplicaciones no dejan de crecer, y lo seguirán haciendo, gracias a que se trata un material compatible con la construcción industrializada.

Los hormigones de alta densidad ya han dado el salto de los laboratorios a las construcciones reales, y todo parece indicar que irán sustituyendo cada vez más al hormigón tradicional.