Industrial
21 enero, 2020
Materiales Fotocatalíticos en fachadas

La innovación en los materiales y la construcción industrializada están transformando el sector de la construcción. Gracias a los avances en investigación hoy contamos con materiales y procesos menos contaminantes, más rápidos, sostenibles y económicos.
Los materiales fotocatalíticos y la construcción offsite son excelentes ejemplos de cómo la tecnología bien empleada ofrece soluciones a los retos ambientales y ecológicos de nuestro tiempo, mejorando tanto el entorno en el que vivimos, como el rendimiento de las inversiones que realizamos.

 

Las fachadas fotocatalíticas tienen la capacidad de reducir la contaminación ambiental mediante la eliminación de sustancias contaminantes como el óxido de nitrógeno. Es decir, ayudan a descontaminar el entorno de manera constante, gracias a los procesos químicos que suceden de manera natural en su superficie.
Esta capacidad de las fachadas fotocatalíticas supone una gran ventaja medioambiental que redunda también en el bienestar de las personas. En las ciudades, los materiales catalíticos ayudan a contrarrestar las emisiones provenientes del tráfico, mientras que en zonas rurales también ayudan a la eliminación de algunas sustancias nocivas que se encuentran en el aire derivadas del uso de herbicidas e insecticidas.

 

De este modo la utilización de materiales fotocatalíticos nos permite ofrecer soluciones a la creciente preocupación social por la salud y el medioambiente.

 

¿Cómo funciona la Fotocatálisis?

 

La fotocatálisis es un proceso de descontaminación que se produce de manera espontánea en la naturaleza. Es un proceso similar a la fotosíntesis -en el que la luz solar y la clorofila de las plantas permiten eliminar C02 y transformarlo en oxígeno puro- pero en el caso de la fotocatálisis, el proceso es fotoquímico en vez de biológico. Es decir, el agente catalizador no son las plantas, sino algunos materiales que reaccionan a la luz solar.

 

Cuando las superficies tratadas con estos materiales entran en contacto con la luz solar, neutralizan los agentes tóxicos mediante un proceso de oxidación activado por la radiación ultravioleta. De este modo, las fachadas fotocatalíticas consiguen neutralizar los óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, diversos compuestos orgánicos volátiles, monóxido de carbono, amoniaco, metil mercaptano, formaldehído, pesticidas, compuestos orgánicos clorados como el fenol y el fenantreno, e incluso algunas bacterias, hongos y virus.
Hay varios compuestos capaces de neutralizar esta larga lista de sustancias nocivas, pero el más empleado en los materiales fotocatalíticos es el dióxido de titanio, y los materiales derivados de él. El dióxido de titanio es un compuesto bastante común y muy utilizado en otros ámbitos de la industria. Podemos encontrarlo en el papel, en las bandejas para alimentos, los productos cosméticos, las cremas solares, o las pastas de dientes, por citar algunos usos. Se trata de un elemento seguro que proporciona luminosidad y tiene la capacidad de reducir la fragilidad y el agrietamiento de materiales como el plástico y el caucho.

 

Las ventajas de los materiales fotocatalíticos en la construcción industrializada

 

Ya hemos vistos como las fachadas fotocatalíticas ayudan a mejorar el aire reduciendo las emisiones más contaminantes de la industria y el tráfico, mejorando no solo el medioambiente, sino contribuyendo también a mejorar la salud pulmonar de millones de personas. Otra de las grandes ventajas de la utilización de estos materiales en la construcción offsite es su función “antiséptica”.
Los materiales fotocatalíticos con dióxido de titanio tienen un efecto bactericida sobre organismos como la Escherichia coli y Staphylococcus aureus. Además de hacer frente a las bacterias, estos materiales consiguen descomponer los compuestos nocivos liberados durante el proceso de esterilización. La capacidad super oxidativa de estos materiales utilizan la pérdida citoplasmática para causar la muerte a las bacterias, coagula las proteínas virales y reprime la actividad viral, capturando y matando las bacterias flotantes en el aire.
Si las ventajas sobre la salud son sorprendentes, los beneficios estéticos no se quedan atrás. La utilización de materiales fotocatalíticos tiene un efecto desodorizante muy útil en la mayor parte de las construcciones. La capacidad oxidante del titanio es más fuerte que el anión de ozono, y tiene mayor capacidad de absorción que el carbón activado. Gracias a ello, las construcciones fotocatalíticas incorporan un efecto desodorizante, previniendo por ejemplo los malos olores derivados del tabaco, los desagües, los animales, o los olores propios uso de los espacios.

 

Las superficies fotocatalíticas también previenen la fijación de un gran número de partículas orgánicas e inorgánicas responsables de la suciedad que se va acumulando en las fachadas de los edificios. Gracias a ello, no solo se mejora el aspecto general de las construcciones, que lucen más limpias y luminosas; sino que también supone un gran ahorro en costes de mantenimiento y limpieza, ya que éstos se ven drásticamente reducidos.

 


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Por último, cabe destacar que las propiedades de los materiales fotocatalíticos no se agotan con el uso, sino que permanecen activas durante toda la vida del edificio, siempre y cuando reciban luz solar o ultravioleta.
Todas estas propiedades suponen una gran ventaja para la sociedad en su conjunto. De hecho, numerosas instituciones y organismos públicos apuestan y recomiendan la utilización de materiales fotocatalíticos para las nuevas construcciones. Algo que, gracias a los sistemas de construcción industrializada, como ÁVIT-A, ahora es mucho más rápido, sencillo y económico.
Los procesos de construcción offsite de ÁVIT-A permite una completa flexibilidad en el diseño y el uso de estos materiales, incluyendo cementos y pinturas fotocatalíticas. La rapidez y la eficiencia de la construcción industrializada con materiales fotocatalíticos multiplica los beneficios, acorta los plazos y reduce de por sí el impacto ambiental. Sus aplicaciones para edificios residenciales, hospitales, colegios, puentes e incluso monumentos son infinitas, así como la puerta que abren al beneficio conjunto para la sociedad.