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La climatización sostenible en el hogar

Numerosos estudios concluyen que el confort térmico en el interior de los edificios repercute directamente en la salud de las personas. El confort térmico sería la consecución del bienestar que se experimenta cuando conseguimos obtener la temperatura que nos hace sentir plenamente a gusto, muy lejos de aquel estado que tenemos cuando sentimos frío o calor. Aunque dos personas pueden tener sensaciones térmicas muy distintas en un mismo espacio, existe un punto de encuentro en el que todo el mundo puede estar cómodo con la temperatura que se establece.

El índice de confort térmico se puede calcular, y para ello se miden distintas variables. Los parámetros que se utilizan para medir el confort térmico se pueden dividir en dos grupos: los que dependen de factores externos y los que están relacionados con las características individuales de las personas. Conseguir este estado de confort debe ser uno de los objetivos primordiales a lograr en cualquier construcción futura, pero con el reto añadido de conseguirlo de manera sostenible, sin consumir un exceso de energía para obtenerlo. La sostenibilidad es un eje básico en los sistemas de climatización en todos los edificios, más teniendo en cuenta que el 36% del consumo energético de los edificios de la UE corresponde a la climatización (calefacción, refrigeración y agua caliente). Las personas y el planeta disfrutarán de las consecuencias de disponer de un sistema de climatización sostenible, tanto a corto plazo (confort) como a largo plazo (descarbonización).

Los fabricantes de equipos y sistemas debemos ofrecer el compromiso a la sociedad de invertir continuamente en I+D para desarrollar productos y servicios orientados a los objetivos de desarrollo sostenibles. Las generaciones futuras lo agradecerán.

¿Por dónde pueden pasar estas soluciones sostenibles?

1. EL USO DE TERMOSTATOS AHORRA HASTA UN 25 % DE ENERGÍA

“Salgo de casa y me acuerdo de que he dejado la calefacción encendida”, “vamos a estar en casa hasta la tarde y no quiero que la calefacción esté funcionando todo el día, gastando y consumiendo de forma innecesaria” … Abro una aplicación desde el móvil para el control de la calefacción y la apago. Tan sencillo como esto es el control de la calefacción o el aire acondicionado desde el móvil.

En los últimos años, la innovación en los termostatos ha sido espectacular. Hace años los termostatos se comunicaban con las calderas por cables, que posteriormente dieron paso a otros sistemas de comunicación como los inalámbricos, basados en ondas de radio, pero sin duda, el gran avance que se ha dado en este ámbito ha sido la llegada de internet y su integración en los termostatos. Si una palabra define a las últimas generaciones de termostatos es la conectividad. Que un termostato esté conectado a internet nos permite un control total sobre nuestros equipos de aire acondicionado o calefacción y además nos permite hacerlo sin tener que estar presentes, pudiendo tener acceso a la gestión de los equipos desde cualquier lugar.

Además de las funcionalidades como apagar, encender, realizar programaciones horarias, consultar el consumo energético o ajustar la temperatura, los termostatos también hacen posible detectar anomalías de funcionamiento o recibir avisos, de tal manera que podamos contactar con el servicio técnico automáticamente, agilizando el proceso y minimizando las molestias de quedarnos sin servicio de calefacción.

Indiscutiblemente la conectividad ayuda a ahorrar energía, ya que permite que no tengamos encendida la calefacción o el aire acondicionado si no es necesario o ajustar la temperatura en periodos diferentes del día (noche, día, etc…). Se calcula que el uso de termostatos permite ahorrar hasta un 25% de energía por lo que además de comodidad, seguridad y funcionalidad, harán que la factura se reduzca.

2.  EL USO DE TERMOSTATOS EVITA LOS PICOS DE CONSUMO ELÉCTRICO A LO LARGO DEL DÍA

Con la entrada en vigor del nuevo sistema de tarifas eléctricas en nuestro país, los termostatos permiten hacer una fácil programación horaria que adapte los consumos eléctricos del sistema a las tarifas más baratas. Lo que permitirá una reducción de la factura eléctrica del propio usuario y ayudará al objetivo global de aplanar la curva de demanda diaria del país. El objetivo establecido a nivel europeo para una producción de electricidad 100% renovable pasa, sin duda, por evitar los picos de consumo a lo largo del día.

Es indudable que nuestro estilo de vida ha cambiado, y que cada vez demandamos más y mejores soluciones que se adapten a ella. El presente son funcionalidades como la geolocalización, con la que el usuario no tiene que acordarse de encender la climatización desde el móvil antes de llegar a casa, sino que, de forma totalmente automática, puede programar que el termostato reconozca que te estás acercando a tu vivienda y ajustar la temperatura de tal manera que la encuentre en las condiciones de confort deseadas.

El futuro es centrarse en el usuario y adaptarse a él. Porque, al fin y al cabo, nuestras necesidades de confort varían a lo largo del día y de una persona a otra, y ese es el gran reto para los termostatos en adelante, proporcionar a cada usuario el confort que necesite en cada momento con soluciones ágiles y eficientes.

3. LA AEROTERMIA, SOLUCIÓN DE FUTURO PARA REDUCIR EL CONSUMO ENERGÉTICO

La calefacción representa el 41% del consumo energético de nuestra vivienda. Ello le da una especial relevancia al tipo de equipo que tengamos. Las calderas de condensación y las bombas de calor por aerotermia son las que nos ofrecen mayor eficiencia con cualquier tipo de instalación, y además pueden combinarse con energías renovables como la solar térmica y fotovoltaica.

El gasto energético destinado a producir agua caliente sanitaria es el segundo en importancia y representa un 26 % del total. Para ahorrar energía en este servicio indispensable en nuestro hogar es muy importante disponer de un aparato que ajuste la potencia a las necesidades reales que puedan darse en cada momento.

La energía solar nos ofrece la posibilidad de precalentar el agua, llegando a prescindir en muchos casos del uso del generador de calor, y maximizar el uso de energía 100% renovable.

4. SALUD Y BIENESTAR SOSTENIBLES

Los factores externos que influyen en la temperatura en el hogar pueden ser los factores medioambientales. Normalmente, cuando pensamos en que tenemos frío o calor, solamente reparamos en la temperatura, pero hay otros factores que influyen. Entre los medioambientales, se tiene en cuenta, efectivamente, la temperatura del aire, pero también su velocidad, la humedad ambiental y la temperatura radiante media.

Los equipos de climatización conectados permiten ajustar automáticamente la temperatura hasta encontrar el punto de confort adecuado en cada estancia y en cada usuario. También se podrán ajustar otros parámetros que afectan al bienestar como el volumen de renovación de aire de la vivienda y la humedad relativa.

5. BIG DATA, HACIA UN MANTENIMIENTO SOSTENIBLE

La conectividad que nos ofrecen hoy las nuevas tecnologías nos permite el almacenamiento central de los datos de cualquier aparato: nos explican su rendimiento, su eficiencia, sus posibles fallos… de manera absolutamente eficaz. Todos estos datos nos sirven para su posterior análisis y derivan en mantenimientos predictivos, es decir, nos permiten actuar antes de que se produzca la avería. El “big data” hace real avanzarse a posibles incidencias técnicas.

Este mantenimiento remoto mejora absolutamente el ciclo de vida de los equipos porque aumenta su uso y reduce la generación de residuos.

Los equipos de climatización conectados permiten el mantenimiento remoto, que engloba actividades diversas basadas en el acceso a distancia. Con ellas se minimizan los tiempos de trabajo y de viaje, y por tanto costes de visitas de técnicos (desplazamiento, consumo del vehículo, etc…). A la vez que se reducen los lapsos de inactividad, con lo que el usuario disfruta de un confort continuo sin sorpresas ni contratiempos desagradables.

Jaume Alcover,
Director de Marketing de BAXI

De Smart Home a Green Home: cambiar nuestros hogares para que sean emisores cero netos de carbono

Dotar de conectividad a nuestros hogares nos hace la vida mucho más fácil. Sin embargo, debemos pensar más allá del confort. Actualmente, los edificios residenciales tienen un gran impacto sobre el medioambiente: consumen el 25% del total de la energía eléctrica en España y son responsables del 34% de las emisiones de CO2. Tampoco ayuda el hecho de que, en España, el 80% de los edificios tiene más de 30 años (es decir, que tienen una baja o nula eficiencia energética).

A todo esto se suma que, en un futuro cercano, la carga de vehículos eléctricos y la electrificación de la calefacción harán que el consumo de electricidad de los consumidores se duplique para 2050. Si esta trayectoria sigue así, veremos nuestras facturas eléctricas dispararse un 70%, por no hablar de las emisiones de CO2. Y la paradoja es que, al mismo tiempo, tenemos ambiciosos y necesarios objetivos de sostenibilidad: la neutralidad climática deberá ser una realidad para 2050.

¿Es realista? Si, con la ayuda de la digitalización, y pasando de un enfoque Smart Homes a otro de Green Homes.

LA CLAVE EN LA VISIBILIDAD Y LA GESTIÓN

Los consumidores todavía entendemos muy poco cómo funcionan nuestros hogares. Recibimos una factura que nos dice cuánta energía hemos consumido, pero no sabemos cuándo, dónde, cómo… Así es imposible gestionar la energía de forma eficiente.

Las tecnologías inteligentes, en cambio, nos ofrecen la visibilidad necesaria para entender mejor nuestro consumo energético y ajustarlo en base a unos objetivos, alcanzando mayores eficiencias, lo que puede redundar en ahorros de hasta el 30%. Pero, para dotar de inteligencia a un edificio no basta con instalar sensores y recopilar datos: éstos deben convertirse en acciones tangibles para obtener su verdadero valor y para que, en cada momento, se consuma únicamente lo necesario y, así, acabar reduciendo a la mínima expresión las emisiones de CO2.

La clave en este sentido es realizar una gestión de la energía en nuestros hogares, a través de softwares y plataformas que conecten nuestros dispositivos inteligentes y nos permitan gestionarlos fácilmente. La tecnología necesaria para ello ya existe, gracias a dispositivos de fácil instalación y gestión, sin que sea necesario realizar grandes obras o inversiones, que permiten controlar y automatizar nuestras rutinas, anticipándose a las necesidades diarias y aprendiendo -y optimizando- de nuestros consumos, a través de una simple app.

Si además le sumamos Inteligencia Artificial (IA) y Machine Learning, conseguiremos viviendas emisoras cero neto de carbono, en tiempos relativamente breves. Quizás en menos de diez años. La IA aprenderá y anticipará cuándo, dónde y cuánta energía se requiere para iluminar, calentar y alimentar de manera eficiente los hogares. Podremos identificar la mejor fuente de energía para usar en cada momento para reducir costes.

Al ayudar a los consumidores a comprender y controlar mejor su energía, nos acercaremos cada vez más a un futuro de hogares Cero Netos, capaces de generar, gestionar, controlar, almacenar e incluso revender energía de manera no sólo inteligente, sino incluso autónoma.

NORMATIVA Y AYUDAS

Todo ello no sería posible, sin embargo, sin una firme apuesta desde las administraciones públicas (AAPP). Tanto desde la UE como desde el Gobierno español se han impulsados nuevas regulaciones orientadas en este sentido. El Green Deal de la UE, la Renovation Wave y la Energy Performance of Buildings Directive son algunos ejemplos, dando lugar a varias líneas de ayudas para que empresas y personas podamos avanzar en este camino.

Es el caso del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española, que busca facilitar la recuperación económica del país tras la pandemia, pero siempre basándose en una modernización y un compromiso de sostenibilidad. Entre 2021 y 2023, el plan habilitará una inversión de 72.000 millones de euros.

Con la llegada de los Fondos Next Generation se espera que 6.820 millones de euros se destinen a proyectos de rehabilitación de edificios y viviendas para mejorar su eficiencia energética y reducir la huella de carbono del sector. Y si sumamos las cantidades correspondientes a las ayudas de los planes estatales, en los próximos dos años está previsto que se reciba un total de 72.000 millones de euros que ayudarán a mejorar la situación del parque de edificios, centrándose en la instalación de soluciones tecnológicas que garanticen la eficiencia energética.

Cabe destacar ayudas como las de los Programas PREE y MOVES (II y III). El Programa de Rehabilitación Energética de Edificios (PREE) regula las ayudas para la rehabilitación energética en edificios existentes. Ofrece ayudas directas para la mejora de la eficiencia energética de la envolvente térmica, de las instalaciones térmicas y de las instalaciones de iluminación. Por otro lado, el Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible (MOVES) busca promover la implantación de una movilidad eficiente y sostenible, entre ellas para la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos en edificios.

Estamos ante una etapa de grandes cambios y de oportunidades, en la que como profesionales podemos contribuir a que la tecnología revierta en la sostenibilidad de nuestros hogares. La tecnología ya existe y las ayudas también. Ahora nos toca asumir nuestro rol para lograr un futuro sostenible y actuar en consecuencia.

 

Patricia Pimenta,
Vicepresidenta de Home & Distribution Iberia en Schneider Electric

Reducir las emisiones de CO₂ como responsabilidad corporativa

La responsabilidad corporativa de reducir las emisiones de CO2 y descarbonizar se ha convertido en un asunto fundamental para las empresas.

La responsabilidad corporativa de reducir las emisiones de CO2 y descarbonizar se ha convertido en un asunto fundamental para las empresas impulsada, además, por el importante objetivo de conseguir cero emisiones netas de CO2 para 2050. En 2025 el objetivo es haber reducido estas emisiones en un 30%, y para 2030 un 50% o más.

EL DESAFÍO DE LOGRAR LA NEUTRALIDAD DE CARBONO:

Dado que el aire acondicionado consume una gran cantidad de energía y emplea refrigerantes, reducir las emisiones de CO2 en este sector se convierte en un gran desafío cuya solución pasa por tres hitos principalmente: expandir el negocio de las bombas de calor aire-agua, incrementar la presencia de dispositivos inverter de ahorro de energía en los edificios y promover el uso de refrigerantes regenerados y de bajo PCA.

¿Cuáles son las acciones principales para conseguirlo?

    1. Reducción de emisiones de CO2 durante la fabricación (procesos de desarrollo / producción). Para reducir y controlar las emisiones de CO2 , HFC, PFC y otros contaminantes provocados por la energía en los procesos de desarrollo y producción en la fase de fabricación, es fundamental utilizar las materias primas de manera más eficiente, reutilizar y reciclar los desechos emitidos, utilizando, por ejemplo, envases retornables.
    2. Acelerar el cambio de los sistemas de calefacción de agua de tipo combustión a los de tipo bomba de calor. En Europa y Norteamérica es prioritario acelerar la conversión de las calderas de combustión a las bombas de calor aire-agua para reducir las emisiones. Los objetivos por regiones son: • Europa: lograr alcanzar el número uno de cuota de mercado en los principales países • Norteamérica: acelerar las ventas de la bomba de calor inverter
    3. Continuar promoviendo el cambio a R32 a nivel mundial. Se planea que la proporción de R32 para los aires acondicionados domésticos supere el 95% para 2025. También es necesario trabajar para construir un ciclo ecológico de refrigerante que realice la recuperación, reciclado y destrucción de refrigerantes, y promover el desarrollo de refrigerantes y equipos de nueva generación que utilicen refrigerantes de bajo PCA, lo que permitirá reducir las cargas en los equipos.
    4. Crear nuevas iniciativas comerciales relacionadas con el medio ambiente para la expansión del mercado y las contribuciones a la reducción de CO2. Dos ejemplos: • Ciudades inteligentes: incentivar proyectos de desarrollo urbano sostenible en todo el mundo. • Creación de energía: mejorar la línea de productos de generación de energía micro-hidroeléctrica.
    5. Desarrollo de tecnologías para lograr una sociedad neutra en carbono. Aunque se espera que el cambio a fuentes de energías renovables se acelere en todo el mundo, se dice que en 2050 seguirán existiendo fuentes de energía que emiten CO2, por eso, la investigación en tecnologías de vanguardia sobre descomposición, recuperación y reutilización de CO2 es fundamental. Ejemplos de proyectos específicos en esta línea:
    • Explorar tecnología para la separación, recuperación directa y reutilización de CO2 a temperatura ambiente.
    • Establecer una hipótesis para una sociedad con cero emisiones netas de CO2.

ECONOMÍA CIRCULAR

Para reducir las emisiones de gases nocivos para el medioambiente, también es esencial utilizar los recursos de la manera más eficiente posible durante los procesos de desarrollo y producción. Por ejemplo, Daikin lleva a cabo la iniciativa 3R & Repair con la que pretende aplicar la conocida regla de ‘reducir, reutilizar y reciclar’, además de ‘reparar’, al desarrollo y diseño de producto, así como en los materiales de embalaje.

    • Reducir: Hacer los productos más pequeños y ligeros sin sacrificar la eficiencia energética hace que se utilicen menos recursos. Por ejemplo, Daikin redujo el peso de EcoZEAS, en la serie SkyAir para oficinas pequeñas en un 10 – 15% respecto al modelo convencional con la adopción de un nuevo compresor inverter oscilante.
    • Reutilizar: aprovechar componentes que ya no se utilizan y darles una segunda vida. Por ejemplo, en las piezas que han sido reemplazadas y que contienen múltiples componentes, como placas de circuito impreso, se puede reparar cualquier mal funcionamiento o reemplazar los componentes desgastados para poder utilizarlos como repuesto en otros productos, tras pasar las pruebas de calidad que aseguren el buen funcionamiento.
    • Reciclar: desarrollar y diseñar productos en los que es fácil separar las piezas para reciclarlas correctamente, así como utilizar plásticos reciclados como materiales de construcción de dichos productos. En 2019, por ejemplo, se elimina la superficie pintada de las piezas de plástico de la unidad interior Stylish Flow de la serie de SkyAir para tiendas y oficinas pequeñas, aumentando así la tasa de reciclaje.
    • Reparar: hacer que los productos aumenten su vida útil para emplear menos recursos. Con este fin, Daikin ha fortalecido su sistema de reparación estableciendo puntos de servicio repartidos por toda la geografía para atender las solicitudes de los clientes y responder a sus preguntas y consultas relacionadas con los productos.

Para reducir el impacto medioambiental en su conjunto, no solo es necesario considerar las emisiones de CO2 de los refrigerantes, sino la eficiencia total del sistema. Para ofrecer la mejor eficiencia estacional, es importante contar con tecnologías que permitan ahorrar energía con temperatura de refrigerante variable, con la tecnología Inverter, la tecnología de recuperación de calor, los filtros que se limpian por sí solos para maximizar el confort o la eficiencia en todo momento o las plataformas de monitorización que permiten el uso inteligente de la gestión de edificios para hacer seguimiento constante del consumo energético y evitar el derroche de energía al mismo tiempo que se mejora el mantenimiento para garantizar una larga vida útil.

LOS PRIMEROS PASOS HACIA UN FUTURO MÁS VERDE:

Siguiendo estas bases, se consiguen resultados medibles a corto plazo que marcan el camino hacia un futuro más sostenible, como muestran los siguientes hitos de Daikin en 2019:

    • Reducción de 68 millones de toneladas de CO₂ durante el ejercicio de 2019 gracias a la creación de productos conscientes con el medio ambiente.
    • Reducción de un 76% el ratio de emisiones de gases de efecto invernadero durante la fabricación de productos, lo que equivale a 1,28 millones de toneladas de CO2.
    • Aumento en un 97% las ventas de aire acondicionado con tecnología inverter y con refrigerantes de menor potencial de calentamiento global.
    • 39 fábricas del grupo Daikin certificadas con el título Green Heart Factories.
    • Realización de actividades para la preservación de los bosques junto a organizaciones locales e internacionales que equivalen a la reducción de 7 millones de toneladas de CO₂.

 

Jesús María Martínez Bautista,

Manager de Consulting Sales & Key Accounts Daikin

La industrialización se vuelve imprescindible en el proceso constructivo: un futuro con racionalidad, economía, tecnológicamente avanzado y de consumo energético casi nulo

En la industrialización de la edificación, por primera vez en su historia, existe una evolución que añade a la aportación tecnológica la no menos fundamental aportación metodológica.

Un proceso innovador en la construcción que se lleva a cabo por la totalidad de los diferentes partícipes, con un sentido práctico en busca de eficacia, seguridad, flexibilidad y sostenibilidad. Todos participan, todos se involucran, todos son imprescindibles.

Como ya aventuraron los profesores A. del Águila y J. Monjo, “…al fin hay un acercamiento de la industria a la arquitectura, a las necesidades reales de vivienda que la sociedad requiere, a aprovechar al máximo las tecnologías actuales dando preferencia a aquellas que precisen un menor gasto energético y de materias primas; y a posibilitar viviendas de coste contenido, sostenibles, y de mínima incidencia en la huella de carbono…”. Ha llegado el momento de garantizar que un sistema industrializado en nada tiene que ver con la “monotonía”, con la “pesadez arquitectónica” ni con la ausencia de una “plástica belleza”. Si un reloj, un coche o un traje alcanzan el pedestal del lujo y de lo bello, y se fabrican, asimismo, por procedimientos industrializados en serie, ¿por qué no va a merecer la misma consideración la arquitectura…?

No debemos confundir los procesos de industrialización con el concepto de prefabricación. Los elementos prefabricados son productos de construcción muy elaborados y completos, capaces de una puesta en obra rápida y simple, y mayoritariamente pensados para su ensamblaje y ajuste sin apenas operaciones de transformación. La industrialización es el campo de procedimientos y procesos que con la innovación tecnológica permiten acometer series mediante elementos compatibles, manteniendo la variedad necesaria para satisfacer diseños arquitectónicos diversos, que garanticen una riqueza expresiva y formal dentro de la racionalidad constructiva y de una notable economía de costes… Se entiende por industrialización, según el RIBA, “… la organización que aplica los mejores métodos y tecnologías al proceso integral de la demanda, diseño y fabricación, constituyendo en el ámbito de la edificación un estado de desarrollo de la producción que conlleva una mentalidad nueva y diferente…”.

El proceso de fabricar en factoría y montar en obra los componentes arquitectónicos contempla dos modelos distintos: el denominado “de prefabricación cerrada”, basado en sistemas completos que cierran el circulo en si mismo, pero con ciertas limitaciones en la “variedad” y en la “imagen”; y el denominado “de prefabricación abierta” o por componentes, que permite utilizar diversos elementos en torno a un montaje diferente en cada caso, más versátil, y con mayores posibilidades formales. Al primero se le denomina también “prefabricación por el método de modelos” y al segundo “prefabricación por el método de elementos”. Si bien, los dos son de sumo interés en el proceso constructivo de futuro, qué duda cabe que el método de elementos ofrece un campo de posibilidades mayor, y abre un camino hacia la diversidad arquitectónica con el mismo compromiso de economía, racionalidad y vanguardia que representan los procesos industriales donde pueden intercambiarse elementos para configurar un producto final diferente, en respuesta a las necesidades y a las aspiraciones que en cada caso se establezcan.

Los procesos industriales pues, que permiten prefabricar elementos para ensamblarlos después en la consecución de un producto final aplicados a la construcción, permitirán nuevos objetivos medioambientales con una evaluación minuciosa de sus economías, eficacias y resultados, de tal forma que, como bien señala el Profesor F. Mangado, esta industrialización de la construcción “…ha de inscribirse en el concepto más amplio de economía circular, habrá de adentrarse en el manejo de técnicas robóticas y de inteligencia artificial, exigirá una formación específica de técnicos y trabajadores y, sin duda, requerirá una ambiciosa transformación en las escuelas de arquitectura mediante el refuerzo del modelo politécnico, hoy muy diluido…”. La industrialización ha de ser un sinónimo de mejora arquitectónica; no puede suponer ni la disminución de la excelencia ni el menoscabo de las posibilidades creativas del arquitecto, y debe garantizar un alto componente social; con ahorro de costes que deberán trasladarse al usuario final, con mejoras notables en eficacia de los nuevos tipos de vivienda y, por supuesto, con una destacada orientación hacia el ahorro energético, la sostenibilidad ambiental, la reducción de la huella de carbono y la seguridad de los trabajadores toda vez que en factoría, donde se prefabrican los componentes se eliminan riesgos laborales, se mejora la calidad del producto, se controla al detalle su elaboración y se garantiza la precisión para su montaje final, sin sorpresas… El modo de enfocar el control de calidad en la industrialización de la construcción es a través de documento de idoneidad técnica (“DIT”) en un modelo de “jurisprudencia de la idoneidad”, cuyo fin final es el conseguir el máximo rigor científico y técnico como garantía última de un “producto bien hecho”.

Todo esto, obligatoriamente, pasa por establecer como condición previa, una Coordinación Modular y Dimensional dentro del factor de la racionalización que fije y relacione dimensiones, que establezca grados de compatibilidad y que garantice la normalización seriada capaz de permitir su puesta en obra, proporcionando la intercambiabilidad de componentes y fijando con precisión las tolerancias que habrán de permitirse. Es decir, como resulta prácticamente imposible lograr la total exactitud dimensional, es necesario fijar un sistema de tolerancias, ajustado y práctico, capaz de facilitar la intercambiabilidad de los componentes y su compatibilidad y ajuste, no solo en el proceso de fabricación, sino también en el de posición y montaje.

Desde la arquitectura griega, ya se contemplaban unidades de medida (entonces con el doble valor, estético y práctico), que buscaban la armonía y regular las proporciones de las dimensiones de cada edificio; con múltiples y notables referencias en todas las culturas (las proporciones utilizadas en la cultura egipcia, las dimensiones en la construcción oriental, las dimensiones en la construcción china, las proporciones de la tradición japonesa…), siendo de todos conocidas las proporciones aventuradas por Leonardo en su “sección aurea o divina proporción”, por Kepler, por Renard, por Neufert, …, o por el propio Le Corbusier en su Modulor. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Agencia Europea de Productividad (AEP) y el Grupo Internacional Modular (IMG) emprendieron de una manera formal y sistemática la búsqueda de un módulo base que, expresándose por un número entero, pudiera ser fácilmente utilizable por todos los países. El módulo básico se fijó en 10cms y se representa por la letra “M”, siendo el multi – modulo básico el de 3M y sobre él, son de muy fácil utilización los multimodulos 3M – 6M – 12M – 62M – 72M… Con esta estructura modular se mueven hoy todos los países occidentales y queda consensuada su versatilidad, su funcionalidad, y su conectividad… En definitiva, previo a los procesos de prefabricación en sistemas industrializados de construcción se encuentra la coordinación dimensional como base para conseguir productos seriables, intercambiables y conexos.

Este nuevo “modo de hacer” permite producir edificios más sostenibles, facilita el control para que sus materiales y sus procesos tengan un consumo energético casi nulo y se orientan para garantizar la descarbonización del sector de la construcción en el horizonte próximo del 2050. La construcción industrializada, con un proceso integrado sobre metodología BIM, permite el control de factores como eficiencia energética, emisiones, sostenibilidad ambiental e incluso medir y controlar la huella de carbono de un edificio desde el propio anteproyecto.

 

Julio Touza,

Arquitecto

Modelo Público-Privado: Solución habitacional para el mercado inmobiliario en España

La carencia sistemática de vivienda en alquiler en nuestro país ha sido uno de los grandes motivos por los que el precio del alquiler ha crecido desmesuradamente. El caso es más grave todavía en las grandes ciudades. Muestra de ello es que según Atlas RE Analytics y Gesvalt, España necesita “más de un 1 millón de viviendas para satisfacer la demanda de la población española con dificultades para acceder a un hogar”.

El parque inmobiliario español cuenta con una serie de problemáticas que deben afrontarse desde el gobierno y las administraciones, pero también mediante una colaboración con el capital privado. En este panorama encontramos una posible solución a este problema con un modelo público-privado sobre el que queremos hablar en el artículo de hoy.

Panorama del déficit de vivienda en España

De acuerdo con Mercedes de Miguel, responsable del estudio, uno de los motivos del desequilibrio en el mercado inmobiliario es el siguiente: desde 2014 el precio de la vivienda ha aumentado un 12%, mientras que el salario medio solo ha crecido en un 5%.

Tras la crisis económica de 2008 la financiación ha sufrido un endurecimiento y menos particulares reúnen las características para cumplir con las condiciones de una hipoteca. De Miguel asegura que «en 2009 se firmaron 1,79 hipotecas por cada compraventa, mientras que, en 2020, la cifra fue de 0,72 por cada operación».

La opción del alquiler también se debe a la escasez de ahorro entre el público joven y un cambio de preferencia, pues el segmento entre los 30 y 44 años ha pasado de alquilar en un 20% en el año 2004, a un 31% en 2019. Por eso surgen hoy fórmulas alternativas en el sector inmobiliario como es el build to rent (BTR), edificios de viviendas que se construyen con el único fin de que sean de alquiler. Entre las ventajas principales se encuentra una reducción en el precio final y equipamientos e instalaciones interesantes ya que la gestión integral del edificio recae sobre una empresa en lugar de muchos propietarios.

Diferencias de recursos entre ayuntamientos y de precios entre ciudades

De acuerdo con este estudio sobre el inmobiliario español, Madrid es la provincia con mayor necesidad de pisos asequibles (214,740 unidades), seguido de Málaga (136.700) y Barcelona (128.733). Por detrás encontramos a Sevilla (71.319), Valencia (6.146) y Cádiz (59.694).

Ya en 2019, antes del impacto sufrido por la pandemia del coronavirus, una serie de expertos alertaba en Cinco Días de la necesidad de abordar el problema por parte del Estado y el capital privado. Los ayuntamientos y gobiernos regionales no tienen a día de hoy la capacidad para reaccionar a esta demanda tan desmedida y será necesaria una colaboración público-privada.

De hecho, en este artículo se recalca que España es uno de los países de la OCDE que menos gasta en vivienda. Beatriz Toribio, directora de estudios de Fotocasa lo remarca así: “No puede ser que España solo dedique el 0,02% del PIB a política de vivienda”.

Además, las diferencias de precios entre ciudades no son uniformes, así como las subidas registradas en los últimos años. Según un estudio de Idealista, entre 2014 y 2019 el precio de la vivienda en alquiler de las 52 capitales de provincia subió de media un 27,6%. Los mayores aumentos se registran entre Palma (51,5%), Málaga (49,8%) y Valencia (49,5%). En los casos de Madrid y Barcelona las cifras no son muy diferentes, con un 42,2% y un 38,9% respectivamente.

Modelo de concesión: ¿En qué consiste?

Como apunta la consultora PwC, en el marco de medidas tomadas para paliar los efectos del COVID-19, el Real Decreto-ley 26/2020 recoge como principal medida la colaboración público-privada. PwC lo define como “la relación prolongada entre los dos sectores, la participación relevante del sector privado en la financiación del proyecto y su implicación en el diseño y ejecución, y, sobre todo, la transferencia a dicho sector privado del riesgo operacional”.

Este real decreto abarca más temáticas que simplemente el área de inmuebles, pero a partir del artículo 31 y consecutivos, se aborda la colaboración público-privada (CPP), concebida para incentivar la vivienda social o asequible. Esta gira en torno a la concesión de dominio público para estos casos y las regulaciones necesarias para adherirse a la normativa autonómica.

Uno de los puntos más importantes es que, en este decreto ley, se aboga por que el acceso a estos terrenos de propiedad pública sea gratuito (“sin una contraprestación en forma de canon) para la empresa privada que desee explotarlos con el objetivo de realizar estas promociones de vivienda social o asequible.

De la misma forma, este recurso legislativo tiene como fondo la asistencia entre las Administraciones Públicas, ofreciendo instrumentos de colaboración. Finalmente, en estas colaboraciones, citando a esta consultora, “cuyos acuerdos respecto de los derechos y obligaciones que cada una ostente frente al superficiario o el concesionario durante las fases tanto de construcción del edificio como de alquiler de las viviendas, habrán de respetarse en el título de constitución del derecho de superficie o de la concesión demanial”.

¿Cuáles son las ventajas del modelo público-privado?

En primer lugar, no hace falta reseñar lo que ya hemos explicado a lo largo del artículo: hoy en día hay una creciente demanda de vivienda en alquiler y las principales ciudades españolas no son capaces de ofertar las unidades necesarias. La primera y gran ventaja del modelo público-privado es la capacidad de proporcionar la oferta de vivienda requerida.

En definitiva, se trata de ejecutar o finalizar proyectos complejos en los que el sector público unilateralmente podría encontrar dificultades. La implicación del sector privado puede canalizar la intervención de especialistas que permitan desarrollar una calidad mayor en las viviendas, especialmente si la gestión final también recaerá en manos privadas.

La aportación de ese valor añadido de un sector completamente profesionalizado permitirá que el parque inmobiliario, en concreto el destinado a alquiler asequible o social, se ataje de la mejor forma. El mantenimiento y gestión de edificios de viviendas, como es el caso del BTR, potenciará la calidad de los inmuebles y su equipamiento, a la vez que colabora en la reducción de los precios y aumenta el valor del suelo público para los ayuntamientos.

De cara a completar estos proyectos en el menor tiempo posible y asumir el reto presentado, la industrialización es un recurso muy interesante: Grupo Avintia es especialista en la construcción industrializada, un modelo innovador que busca revolucionar el sector con sostenibilidad, calidad y velocidad en los plazos de ejecución.

Modelo Industrializado vs Modelo Tradicional

Para poder comparar un modelo de construcción frente a otro, primero tenemos que aclarar cómo es cada uno de los modelos. Partiendo de lo que conocemos veremos las diferencias y entenderemos mejor el porqué de la introducción de un modelo nuevo o diferente.

 

¿CÓMO VENIMOS CONSTRUYENDO EN LA ACTUALIDAD?

El MODELO TRADICIONAL es aquel en el que se realizan todas las tareas necesarias para materializar los elementos de un edificio en el lugar del proyecto, esto es, “in situ”.

Estas actividades son ejecutadas por personas más o menos experimentadas a través de la información y formación recibida por sus antecesores, siendo un aprendizaje generacional que tiende a generar cierta improvisación y espontaneidad.

Esto, a su vez, hace que se avance poco en los materiales a utilizar y que se mantengan las mismas técnicas de construcción.

Pero cada vez son menos estas personas experimentadas que puedan trasladar su conocimiento a otras, así como los aprendices de oficios. Todo ello repercute en la calidad del producto final entregado y en la precisión y cumplimiento de los plazos de ejecución.

Una vez manifiestas las carencias del que venimos llamando “modelo tradicional”, aclaremos lo que se entiende por un MODELO INDUSTRIALIZADO: y es que, este modo de construcción surge para paliar las deficiencias que hemos comentado. Sería el resultado de la elaboración previa, organizada, cíclica y en serie de elementos que, con un montaje ordenado y continuo, den lugar a edificios completos, atendiendo a las exigencias de mercado, normas de calidad, habitabilidad y confort, resistencia y por tanto durabilidad y, cómo no, de aspecto y funcionalidad. Tiene por tanto dos fases: una primera sería la producción en serie en fábrica, es decir, “ex situ”, y una segunda fase de montaje.

Esto absorbe las deficiencias comentadas en el modelo anterior, mejora la calidad del producto final y garantiza precisión y cumplimiento de plazos. Pero para una mejor aclaración, podemos ejemplarizarlo con unas imágenes de cómo se ejecuta el mismo elemento en uno y otro modelo de construcción en diferentes fases de un edificio.

Una vez aclarado con imágenes, podemos citar las ventajas de qué conlleva un MODELO INDUSTRIALIZADO frente a uno TRADICIONAL:

El modelo industrializado no está sometido a imprevistos, los tiempos de diseño se pueden definir de forma más temprana porque los detalles constructivos vienen definidos por el sistema elegido, lo que hace, a su vez, que el ajuste presupuestario sea más sencillo.

De cara al usuario final, entre un edificio industrializado y uno tradicional, visualmente observará pocas o ninguna diferencia y se debe huir de idea preconcebida de falta de calidad de lo prefabricado, al contrario, lo que se hace en fábrica está expuesto a un mayor control de calidad, está en un entorno controlado y es ajeno a los condicionantes climatológicos de una obra “in situ”.

Es el mercado y la situación económica y social los que están conduciendo a este modo de construir, al MODELO INDUSTRIALIZADO.

 

Francisco Nisa González
Delegado de Edificación en Avintia Construcción

La industrialización de la construcción es una apuesta firme para alcanzar la eficiencia energética

La construcción sostenible, verde y eficiente ha comenzado a ganar protagonismo y se trata de una tendencia que ha llegado para crecer y consolidarse.

La tecnología ha cambiado la manera en que se diseñan y se construyen los edificios. En lugar de construir toda la estructura in situ, la construcción industrializada permite anticiparse a la obra, desarrollando gran parte de los procesos constructivos en un entorno industrial y automatizado.

De esta manera, la industrialización de la construcción facilita la evolución de los proyectos, reduce los tiempos de entrega de los activos y mejora la productividad y rentabilidad al emplear la mecanización y la automatización. Pero, además, y esto es fundamental, la construcción industrializada favorece la eficiencia energética y la sostenibilidad de los edificios, a lo largo de todo su ciclo de vida.

Si bien las ciudades y los edificios son piezas clave para ganar la batalla al cambio climático, la industrialización de la construcción ha sido un tema desatendido en los últimos años. Es momento de enfocar nuestros esfuerzos aquí, algo que podemos hacer gracias a las tecnologías ya existentes y a las que nos esperan en un futuro próximo. Se trata de un desafío al que todos los actores de la industria deberán hacer frente.

En este artículo, profundizaremos en este tema, y ahondaremos en la prometedora área para la innovación que se está abriendo en el sector de la construcción.

LA PARADOJA ENERGÉTICA

La demanda de energía mundial ha aumentado un 50% en los últimos 25 años, y se prevé un crecimiento del 50% más en 2050. A su vez, sabemos que el 85% de las emisiones de carbono provienen del uso de la energía. En consecuencia, debemos reducir las emisiones a la mitad y mejorar la eficiencia energética, para impedir un daño significativo e irreversible al planeta y evitar una catástrofe climática y energética.

No existen dudas de que la forma más fácil, económica, rápida y rentable de adoptar la energía sostenible es poder almacenarla y consumirla de forma inteligente. Para resolver el problema del cambio climático, tenemos que transformar nuestras ciudades y edificios. Esto requiere esfuerzos masivos desde los sectores públicos y privados, pero es posible con las tecnologías existentes.

Las ciudades son el cimiento de la descarbonización global por dos principales motivos.

Primero, consumen dos tercios de la energía mundial, y generan el 70% de las emisiones de carbono. Los edificios por sí solos generan el 33% (o el 50% si se incluye la industria de la construcción y la parte superior de su cadena de valor). Y, en segundo lugar, la urbanización está creciendo exponencialmente: se estima que en 2050 el 68% de la población vivirá en áreas urbanizadas, cuando el porcentaje actual es del 55%.

A su vez, la descarbonización de las ciudades y los edificios es un proceso tremendamente complejo. Debido a la diversidad de arquetipos y la fragmentación de la industria, se podría decir que se trata de un sector difícil de adaptar a los cambios que la agenda climática requiere, especialmente, con los plazos con los que se disponen. Ahora bien, en este caso, no se trata tanto de un tema tecnológico, sino de una cuestión de ajustar la cadena de valor y la organización de los procesos del sector.

LA CARRERA HACIA LOS EDIFICIOS CON CERO EMISIONES

Según el Acuerdo de París, todos los edificios deben generar cero emisiones en 2050 durante todo su ciclo de vida. Este objetivo generará una revolución en la industria de la construcción, que necesita repensar los edificios para alcanzar un óptimo rendimiento, al tiempo que adoptan materiales que generen cero emisiones.

Optimizar el rendimiento de estos edificios con cero emisiones se basará en tres premisas principales:

    1. En primer lugar, los edificios deberán volverse ultra-eficientes. La intensidad de energía promedio se sitúa en 150 kilowattshora por metro cuadrado por año, cuando el consumo óptimo sería de 50 kWh/m2/año.
    2. En segundo lugar, los edificios deben volverse totalmente eléctricos. Los sistemas de climatización por electricidad son notablemente más eficientes que los sistemas tradicionales, y altamente competitivos, especialmente cuando se asocian al aire acondicionado.
    3. Y, en tercer lugar, los sistemas tendrán que estar preparados para basarse en la generación de energía renovable local y trabajar con fuentes de energía propias, conectadas a redes eléctricas modernas y digitalizadas, para aumentar la resiliencia total del sistema.

En resumen, la digitalización es un facilitador clave de esta transformación, ya que redefine la manera en que producimos, distribuimos y consumimos la electricidad.

INDUSTRIALIZACIÓN Y EFICIENCIA ENERGÉTICA

Ahora bien, ¿de qué modo la industrialización de la construcción puede ayudar a lograr estos objetivos de sostenibilidad?

Para responder a esta pregunta, pondremos un ejemplo muy simple e ilustrativo. Piensa en los primeros GPS para el coche que salieron al mercado. Hace relativamente pocos años, éstos se conectaban con el encendedor del vehículo. Con el tiempo, han evolucionado hasta estar integrados en el propio proceso de diseño del coche hasta llevarlo de serie.

Pues lo mismo ocurrirá con las medidas de eficiencia y sostenibilidad en edificios. Gracias a la industrialización de la construcción, desde la fase de diseño se tendrán en cuenta soluciones de eficiencia energética que irán totalmente integradas en el proyecto final, y que ayudarán a propietarios y usuarios de los edificios a lograr grandes ahorros económicos y energéticos, con una sociedad cada vez más concienciada.

La industrialización de la construcción es un gran impulso para la edificación sostenible que, como hemos visto, es esencial para lograr cumplir con los objetivos del Acuerdo de París para evitar que el incremento de la temperatura media global supere los 1,5ºC respecto a la era preindustrial y alcanzar la neutralidad de las emisiones de carbono.

UNA TRANSICIÓN NECESARIA PARA REDUCIR LAS EMISIONES DE CARBONO

La integración de los edificios inteligentes en un ambiente urbano dinámico, la electrificación del transporte público y privado, y el desarrollo de la infraestructura de carga del vehículo eléctrico serán los pilares fundamentales para alcanzar los objetivos de la agenda climática.

Es necesario que las ciudades y los edificios adopten cambios de forma inmediata para que sea posible alcanzar las metas de descarbonización, y esta debería ser la principal prioridad para los sectores públicos y privados. Es algo que debe hacerse a escala, utilizando un enfoque integrado y digitalizado.

Esta será la ruta más eficaz para alcanzar las metas de eficiencia del sector y cumplir con los objetivos de sostenibilidad necesarios para el planeta.

Ahora bien, descarbonizar las ciudades y los edificios a escala requiere que redefinamos la visión del rol que tienen para el futuro. Y estamos convencidos de que esto es posible.

 

José Luis Cabezas
Vicepresidente de Home&Distribution de Schneider Electric España

Industrializar la construcción, una alternativa hacia la sostenibilidad

Hay evidencias suficientes indicando que, desde el sector de la edificación, no estamos haciendo bien las cosas. ¿Es lógico que nuestros edificios pesen mucho más que la sobrecarga que pueden soportar? ¿Es lícito que el 15% de los materiales que llegan a obra se conviertan directamente en residuo? ¿Es razonable que construir y habitar nuestros edificios consuma actualmente el 40% de la energía? Creo que estamos de acuerdo en que necesitamos cambiar nuestros modos de hacer en la edificación. No se trata de mejorar lo que sabemos hacer, sino de hacerlo de forma diferente, para así garantizar que en el futuro podamos seguir construyendo…

En ese horizonte, la industrialización aparece como un camino seguro, por ser el mismo que emprendieron tantos otros sectores productivos, para responder a las demandas socioeconómicas de su tiempo. Por Industrialización me refiero a la Fabricación de Componentes en taller, para su posterior Ensamblaje en obra. En otras palabras, desligar la producción del edificio del lugar donde éste se implanta.

Si miramos hacia atrás, éste ha sido un vector determinante en la evolución cualitativa de la arquitectura desde tiempos remotos, cuando la construcción no era más que una simple acumulación de materia prima. Visto desde esta perspectiva, ¿acaso los órdenes clásicos no suponen una racionalización constructiva mediante una lógica de piezas preestablecida? ¿No es acaso el despiece geométrico de la Estereotomía de la piedra, la invención técnica que impulsa la arquitectura Gótica y su impresionante programa constructivo en Europa? ¿No podríamos decir otro tanto de la incorporación del acero roblonado en la arquitectura, para poder afrontar el inmenso programa de las infraestructuras industriales de finales del s. XIX? Así pues, necesitamos armar ahora una respuesta contemporánea a una pregunta recurrente en el curso de la historia. Esa reacción episódica a una pregunta atemporal es el propio sustrato del Desarrollo Sostenible.

Pero si nos centramos aquí y ahora, bien podríamos refrendar la Industrialización del sector en contraste con los tres grandes vectores que parecen abarcar el término ‘Sostenibilidad’: el Social, el Económico y el Ambiental.

Desde un punto de vista SOCIAL, el marco de la construcción tradicional no es precisamente idílico. Tenemos un modelo basado en la subcontratación compulsiva, que se apoya finalmente en mano de obra básicamente autónoma y poco cualificada, trabajando intensivamente en obra en condiciones precarias. La industria fabricante se ha centrado en producir materiales cada vez mejores, pero implicándose apenas en su puesta en obra. El resultado de todo ello es una gran precariedad a todos los niveles: en las condiciones laborales, en la calidad de la edificación final, en la episódica ausencia o sobreabundancia de mano de obra disponible, en la absoluta carencia de “oficio” tradicional, en la ausencia de conocimiento especializado, etc. Al parecer, seguimos construyendo artesanalmente, pero sin artesanos… Todo el que ha tenido algún contacto con el sector, sabe bien de lo que estoy hablando. Así pues, reorientar la construcción hacia la fabricación y ensamblaje de componentes sería un buen modo de acabar con esa precariedad endémica. En definitiva, se trataría de propiciar un ecosistema de empresas fabricantes/instaladoras, capaces de vertebrar la Construcción -y la sociedad en general- tal como hacían los antiguos Gremios de los Oficios tradicionales.

Desde el punto de vista ECONÓMICO, aunque los precios de la construcción pueden considerarse moderados comparados con los del suelo -ese sería otro expediente aparte-, la tremenda fluctuación de los costes al alza o a la baja según la coyuntura, distorsiona cualquier previsión a largo plazo, imponiendo la dinámica del “aquí te pillo y aquí te mato”, que no hace más que agravar las cosas. Por otro lado, hoy la inversión en construcción es centrífuga, dado que los materiales y productos normalmente llegan desde muy lejos y no digamos ya la mano de obra. Un proceso de industrialización dotaría al sector de mayor consistencia económica, permitiéndole actuar como un estabilizador contra cíclico. Además, la producción industrial propiciaría un aumento exponencial de la calidad y la optimización de los plazos de ejecución sin mayor sobrecoste, simplemente racionalizando el ritmo de la producción. Finalmente, sabemos que los componentes industriales de la edificación, dados los costes de transporte que implican su tamaño y peso, tienden a fabricarse cerca del lugar de construcción. Eso garantiza que la inversión del edificio acabe beneficiando al tejido industrial local, que es el que da empleo y paga impuestos en su propia comunidad.

Desde una consideración AMBIENTAL, hemos avanzado ya algunos datos significativos sobre los desajustes que implica el modo que tenemos de construir y concebir nuestros edificios. En este sentido, la industria lleva ya tiempo ajustando sus procesos bajo requerimientos ambientales, por lo que en sí misma es un instrumento más conveniente que lo que normalmente ejecutamos “in situ”. Además, hemos podido comprobar cómo la calidad de algunas soluciones industrializadas consigue directamente altas prestaciones, que de otro modo supondrían un coste muy elevado, como, por ejemplo: la total supresión de puentes térmicos, el aumento de amplitud de los vanos estructurales, la obtención de perfectos acabados de serie, etc. Todo ello comporta ahorros directos de materia prima y evita cualquier residuo a lo largo del proceso. Además, la producción en fábrica permite caracterizar bien los componentes, mediante un registro completo de los materiales y procesos que los han conformado. Esto es esencial, porque asienta las bases para la puesta en marcha de una economía circular en el sector. Podemos considerar los edificios de hoy como bancos de materia – les para el futuro, porque modelizando la información que contienen sus partes, podrán ser reutilizados con garantías y reactivar así su valor económico. Pensando un poco en todo ello, nos daremos cuenta de las profundas transformaciones y escenarios nuevos que abrirá esa Economía Circular aplicada a la construcción.

Por otro lado, España cuenta con un nutrido parque de industrias que producen componentes, aptas para la edificación o casi. Ese es un contexto propicio para la industrialización de la edificación y a la vez un estímulo para todo ese tejido industrial, que creció con la ejecución de las infraestructuras y que podría tener en la edificación un nuevo campo de acción.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos: ¿cómo es posible que hayamos llegado hasta aquí? ¿Qué circunstancias están provocando este desajuste? Aunque las respuestas no son sencillas, tienen que ver con el hecho de que la construcción es esencialmente reaccionaria frente a los cambios- y con ella también la arquitectura, aunque tanto nos cueste admitirlo a los arquitectos-; el conjunto no decidirá cambiar hasta que no tenga más remedio que hacerlo. De hecho, el contexto legal vigente tiende a perpetuar este modelo actual y muy concretamente la Ley de Contratos del Estado, que lo cristaliza en la práctica diaria. Pero quizás estemos muy cerca ya de ese momento en el que cambiar se hace inevitable y las cosas basculan rápidamente por el mero efecto de su propio peso.

 

Felipe Pich-Aguilera Baurier
Doctor arquitecto. Co-fundador de Picharchitects/pich-aguilera

Teresa Batlle Pagés
Arquitecta. Co-fundadora de Picharchitects/pich-aguilera

Del porqué del auge del btr y cómo puede impulsarlo la construcción industrializada

España es un país de modas, el sector inmobiliario no es ajeno a ellas pero, ¿el auge que estamos viviendo de la vivienda de alquiler obedece a una moda o realmente estamos ante un nuevo producto y ciclo inmobiliario?

En el Real Estate parece que está todo inventado, llevamos siglos haciendo lo mismo, la vivienda en alquiler no es nueva ni es la primera vez que se convierte en la protagonista del sector inmobiliario. Llevaba tiempo pidiendo su hueco en el sector y ahora en un mercado post-covid parece que incluso es una prioridad para las administraciones públicas. Analicemos el mercado inmobiliario para obtener conclusiones a este respecto:

    • Los indicadores señalaban ya incluso en septiembre del año pasado que los precios de venta de obra nueva habían alcanzado ya los límites de este ciclo.
    • Gran parte de la demanda es incapaz de acceder a su primera vivienda o a rotarla en los márgenes anteriores y más ahora en un panorama de incertidumbre como en el que nos encontramos.
    • Esta demanda no satisfecha, que no puede acceder a la compra, en parte se dirige al alquiler (actualmente el sobre apalancamiento bancario no es posible, hemos aprendido la lección de la crisis pasada). Como consecuencia directa, el alquiler lleva viviendo un periodo inflacionista importante sobre todo en el último año, y sobre todo en grandes ciudades.
    • La vivienda protegida es inexistente puesto que los costes de construcción hacen que no sea rentable su promoción y no ha habido ayudas por parte de las instituciones en este sentido.
    • Los costes de construcción, además de ser elevados, crecen de forma desigual por regiones y tipologías, por lo que son difíciles de prever en los planes de negocio. Actualmente, tras el covid, ¿podemos asegurar que bajarán los precios de construcción?, ¿Cuánto? Seguimos estando en una zona de clara incertidumbre.
    • La falta de mano de obra cualificada hace que fallemos en los costes, en los plazos de entrega y sobre todo en la calidad de lo que se construye.
    • Además de todo esto, debemos asumir de forma enérgica que un cambio de mentalidad ha venido para instalarse en nuestra sociedad, y no sólo en los jóvenes. Es de esperar que grandes cambios sociológicos se implanten en nuestra forma de vida tras pasar un periodo único y radical como el que hemos sufrido.

La nueva demanda emergente entiende la vivienda como algo eventual y deslocalizado, encuentra en el alquiler su forma de vida ideal.

De todo esto surge el escenario adecuado para el auge que vivimos del Build to Rent (BTR). No es una moda, es una realidad. Pero no nos quedemos ahí, profundicemos algo más. ¿Realmente con los costes de suelo actuales, en las ubicaciones idóneas para el alquiler y los costes de obra convencionales creemos que hay margen para el BTR tal y como lo entendemos en vivienda libre?, además, ¿Es viable reconvertir proyectos destinados a la venta en alquiler y salir airoso con nuestros inversores? En mi opinión, lo tenemos complicado. Llegamos al concepto que realmente queremos transmitir como una de las soluciones posibles a la situación actual del mercado del alquiler y es el BTR, sí, pero de vivienda “Asequible”.

Vamos a entrar de lleno, por tanto, en las posibilidades que tenemos reales de desarrollo de este producto inmobiliario.

SIN LA INTERVENCIÓN DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS, NINGUNO. ASÍ DE SENCILLO.

Dos son las claves para el éxito de este producto, y las dos tienen que ver con los costes. El suelo y la obra. Los ingresos son sencillos, siempre que hablemos de “asequible” debemos pensar que va dirigido a la clase media que sustenta el país, por encima de los precios de vivienda protegida y por debajo del mercado actual. Pero ¿qué hacemos con el suelo y la obra? Vamos a hablar por tanto de la intervención de las administraciones, ya sean municipales, autonómicas o estatales. Tienen dos posibilidades para intentar solventar el problema de la vivienda en alquiler: intervenir directamente en el mercado privado regulando los precios de alquiler libre, (nos encontramos casos con resultados nefastos en este sentido como la ley Mietpreisbremse aprobada en Alemania en 2015 y que provocó un efecto contrario con la retirada de la oferta por parte de los privados ante el miedo a la sobre legislación y por tanto creando una subida de precios paralela a la oficial), o regular precios del mercado libre gestionando el patrimonio público, poniendo más vivienda en el mercado, aprovechando el patrimonio de las administraciones.

Obviamente, creemos firmemente en lo segundo. No hay nada más efectivo que poner a disposición del mercado viviendas reguladas, sobre patrimonio público, para que el patrimonio privado experimente un aterrizaje suave y adecuado a las nuevas circunstancias del mercado, mayor oferta. Por tanto, SÍ a la intervención de las administraciones públicas, pero solventando el primero de los problemas: el suelo.

SUELOS DEMANIALES (CONCESIONES) Y SUELOS PATRIMONIALES PÚBLICOS (DERECHOS DE SUPERFICIE) EN POSESIÓN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS COMO SOLUCIÓN AL PRIMERO DE NUESTROS PROBLEMAS.

Las administraciones poseen suelos destinados a dotaciones públicas, procedentes de cesiones normalmente, en las mejores ubicaciones si hablamos del alquiler y muchos de ellos en desarrollos urbanísticos donde tienen cubiertas todas las necesidades de equipamiento, ya sea deportivo, educativo, etc. ¿No es una necesidad para los vecinos de un municipio el poder tener acceso a una vivienda?, ¿no sería lógico que, en zonas donde tienen cubiertas las necesidades básicas de servicios, se pudieran desarrollar viviendas en régimen de alquiler a precios asequibles y que después de un periodo de concesión retornara el activo de nuevo a la administración para seguir dándole uso al servicio de sus ciudadanos?

La garantía constitucional del disfrute de una vivienda digna y adecuada, como responsabilidad compartida de todos los poderes públicos, se ha venido procurando durante los últimos años mediante distintas políticas sociales. Su artículo 47 recoge expresamente que “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

Existen mecanismos urbanísticos y legislativos suficientes, como así además lo están promoviendo en muchos ayuntamientos, que pueden y deben proveer de suelo a este tipo de iniciativas público-privadas enfocadas a la vivienda en régimen de alquiler.

LA CONSTRUCCIÓN INDUSTRIALIZADA, SOLUCIÓN A NUESTRO SEGUNDO PROBLEMA

Resuelto el primer problema por tanto del suelo, poniendo a disposición de los agentes privados los suelos públicos en concesión o mediante derechos de superficie, deberíamos ser capaces de atajar los costes de obra.

Los estándares de calidad y sostenibilidad global que actualmente tenemos, los que vienen recogidos en el nuevo CTE, además de la responsabilidad social corporativa que, como promotores tenemos, hace que, en un entorno como el actual, la construcción tradicional al igual que los suelos libres privados mantengan el BTR fuera de márgenes en términos de rentabilidad y plazos.

En un entorno como el descrito anteriormente, el segundo de los problemas sólo puede ser resuelto, en nuestra opinión, bajo el paraguas del proyecto y construcción industrializada.

Entendemos el BTR actualmente viable bajo el prisma de una construcción industrializada de calidad. En fábrica la mano de obra cualificada necesaria es eminentemente menor, los costes de obra se mantienen constantes y sólo son susceptibles a las fluctuaciones en los materiales, eminentemente menores que las fluctuaciones que sufrimos en la mano de obra en la construcción tradicional, una reducción de plazos que lógicamente redunda en una pronta puesta en carga del activo y por último y más importante la necesidad absoluta de diseñar, desde el proyecto, productos específicos para el BTR. Debemos industrializar desde el proyecto, sus volúmenes, materiales, calidades y soluciones constructivas.

Todas ellas deben ir dirigidas eminentemente a reducir a la mínima expresión los costes de construcción iniciales, el plazo de ejecución y más importante aún, los costes de mantenimiento y rotación.

Llegados a este punto, resaltando el mercado del alquiler asequible como solución habitacional al problema de la vivienda actual mediante la intervención de los poderes públicos en el mercado inmobiliario con los instrumentos que les procura la ley, esto es mediante la colaboración público-privada, y de cómo podemos resolver el problema de los costes mediante la industrialización del proyecto y la obra, nos gustaría cerrar el círculo con algún comentario al respecto de las rentabilidades esperadas.

Un negocio que no sea rentable nunca podrá ser desarrollado desde el sector privado, esto es una máxima inamovible.

Si logramos hacer entender a las administraciones que el objetivo real de estas iniciativas no es la vivienda social, sino la vivienda asequible destinada a la clase media habremos dado un paso de gigante en la solución del problema. Es cierto que nos movemos en márgenes estrechos en cuanto al coste mensual disponible y que probablemente no en todos los municipios funcione, pero es necesario poner en  sintonía a todos los agentes intervinientes para que entiendan el negocio y el producto y poder así desarrollarlo convenientemente, un producto como el alquiler, intensivo en capital, se materializa con la intervención importante de la financiación comercial bancaria, así como de recursos propios por supuesto, pero no podemos olvidar que la figura del comprador final, explotador del producto terminado que puede ser el propio promotor o un tercero se transforma en la clave absoluta de todo este proceso.

¿Está el mercado financiero preparado para este tipo de negocio? Tenemos un largo camino que emprender, los bancos creemos que si lo están y las posibilidades de negocio son amplias, pero, ¿qué pasa con el resto de agentes intervinientes? Inversores, fondos de pensiones, aseguradoras…

¿Serán capaces de sumarse a este negocio con concesiones o derechos de superficie a 40 ó 50 años y a qué tipo de TIR triple neta? La respuesta a esta pregunta, clave absoluta de todo, es a la que tenemos que ser capaces de dar respuesta.

 

Roberto Campos
Director General de Avintia Inmobiliaria

Nuevos sistemas de construcción para la creación de espacios habitables en todo el mundo

Los nuevos sistemas de construcción con prefabricados de hormigón producidos industrialmente permiten crear viviendas asequibles para muchas personas en todo el mundo. Las ventajas sobre los métodos de construcción convencionales son múltiples y, al mismo tiempo, una importante máquina generadora de trabajo para muchos países.

La industria de la construcción en África se encuentra en auge. Demanda impulsada por el rápido crecimiento de la población con una clase media que crece aún más rápido y cuya necesidad de vivienda está aún lejos de ser satisfecha. La situación en América del Sur, Rusia, India, China y el resto de Asia es idéntica. Es necesario crear espacio habitable asequible a corto plazo pero de alta calidad, rentable y respetuoso con el medio ambiente.

SOLUCIÓN A LA ESCASEZ DE VIVIENDAS Y A LOS PROBLEMAS DE CALIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN

Se necesitan nuevos sistemas de construcción para cerrar la gran brecha entre la oferta y la demanda. “Hoy en día, los elementos prefabricados de hormigón se utilizan para construir atractivas viviendas unifamiliares, modernos complejos residenciales y de oficinas, centros comerciales, hospitales y escuelas en todo el mundo”, dice Müller-Bernhardt, Director de Ventas para la India, Medio Oriente y Africa de Vollert. Gracias a los procesos de prefabricación industrializada, este método constructivo permite minimizar las frecuentes fallas de construcción y trabajar con una inversión significativamente menor. Pero lo más importante es que reduce considerablemente los tiempos de construcción. Además, la huella de CO2 se reduce en un 25% y el consumo de materias primas, agua y hormigón en un 50%. Los nuevos edificios residenciales tienen un excelente rendimiento térmico, son resistentes a la intemperie, al fuego e incluso a los terremotos. Actualmente, no solamente África está dando pasos importantes para introducir esta norma mundial en la tecnología de la construcción. “Vivienda para todos”: Kenia, por ejemplo, tiene previsto construir 500.000 edificios residenciales hasta el 2022.

Los modernos sistemas de encofrado y las soluciones de puesta en marcha permiten hoy en día producir muros y losas prefabricadas, incluso con bajos presupuestos de inversión. Las mesas basculantes fijas o los encofrados en batería, encofrados para celdas así como los encofrados especiales para componentes estructurales como columnas y vigas son también modelos de arranque interesantes. Contrariamente a la constante preocupación de muchos de que el nuevo método de construcción destruirá puestos de trabajo, el sistema va a convertirse en una verdadera máquina generadora de trabajo. No sólo es mucho más productivo, sino que especialmente al aumentar los volúmenes de construcción en los acabados de interiores, la demanda y la necesidad de personal de construcción aumentará enormemente.

Un ejemplo de esto es el Grupo Starworth, una de las principales empresas de construcción de la India. Después de casi 20 años de especialización y experiencia en la construcción con métodos tradicionales, en los que prácticamente todos los trabajos de construcción se llevan a cabo directamente en el lugar, en el año 2018 reorientó completamente su sistema de construcción. Provident Park Square en el corazón de Bangalore, es un proyecto de construcción que se inició en ese año y fue la señal de partida para confiar en la nueva tecnología de construcción. A partir de octubre de 2021, se ofrecerá a los nuevos propietarios arquitectura de lujo en un entorno de vida único. Park Square se extiende sobre una superficie de 20 hectáreas, tiene óptimas conexiones de transporte y consta de varios complejos de edificios residenciales con apartamentos que van de 48 a 120 metros cuadrados y aplicaciones inteligentes en cada uno de ellos. Una lujosa casa club, un centro comercial, cafés, parques infantiles, así como atractivas instalaciones deportivas y aparcamiento ecológico hacen de Park Square una muestra única de la nueva arquitectura urbana de la India. Ya hoy, casi a 1 año de la finalización del proyecto, todos los apartamentos se han vendido completamente.

10.000 UNIDADES RESIDENCIALES AL AÑO PARA MEGA PROYECTOS DE CONSTRUCCIÓN EN MALASIA

También en el resto de Asia, el sistema de construcción está cambiando la arquitectura de muchas megalópolis. Malasia es conocida por sus playas, selvas tropicales y su diversidad de culturas y pueblos. La capital Kuala Lumpur combina tradición y modernidad. Casonas señoriales y rascacielos como las famosas torres gemelas de 451 m de altura de las Petronas fascinan a todos los visitantes. A fin de crear un nuevo espacio habitable para la creciente clase media, conservar recursos como el cemento, la arena y el acero, así como reducir la dependencia de los trabajadores extranjeros poco cualificados, Malasia está promoviendo específicamente la prefabricación industrial automatizada de elementos de hormigón. El objetivo del Ministerio de Vivienda de Malasia, de propiedad estatal, es crear más de 200.000 nuevas unidades residenciales para 2020 y, al mismo tiempo, aumentar la productividad de las obras de construcción en un 25%. Ya se han iniciado varios programas gubernamentales de subsidios a la construcción con este fin, como el CITP 2020 (Programa de Transformación de la Industria de la Construcción). En este contexto, el gigante de la construcción malayo Gamuda IBS amplió su catálogo de construcción en 2016. “El método de construcción de sistemas con elementos de hormigón prefabricado está cambiando Asia. Queremos ser pioneros en Malasia”, dice Tan Ek Khai, Director General de Gamuda IBS. Piensa en términos de sostenibilidad y reproduce visiones. “Desde el principio, el objetivo era producir más de 10.000 unidades residenciales anualmente para nuestros propios proyectos de construcción, pero también para abastecer a otros promotores inmobiliarios y constructores en Malasia y en todo el sudeste de Asia. Sistema de construcción industrializado (SCI) es un término utilizado en Malasia para un sistema de construcción basado en la tecnología BIM que permite la producción de una variedad de muros, techos o elementos estructurales de hormigón para los modernos sistemas de construcción arquitectónica. Esto se hace en la mitad del tiempo requerido por el cliente, inicialmente de forma virtual en 3D, antes de la producción industrial en serie utilizando la innovadora robótica CAD/ CAM y un alto grado de automatización, que permite el intercambio y la transferencia de información pertinente relativa a los dibujos, las existencias de material, el inventario y la logística. Los detalles de la construcción del BIM son accesibles en cualquier momento en una plataforma de datos digitales para arquitectos, ingenieros especialistas en la estática o ingenieros eléctricos.

Las celdas prefabricadas se vienen utilizando cada vez con más frecuencia en la industria de la construcción mundial. Completamente premontadas con accesorios interiores e instalaciones sanitarias y eléctricas, pueden ser instaladas directamente en el lugar como una estructura autoportante. El especialista finlandés en materiales de construcción Rakennusbetoni- ja Elementti, por ejemplo, amplió su capacidad de producción de módulos sanitarios prefabricados en serie en el 2018. El encofrado para celdas modulares de alto rendimiento asegura superficies de alta calidad y herméticas. La instalación de los baños se realiza en corto tiempo, ya que los equipos eléctricos y sanitarios se encuentran premontados. Para la fabricación de los prototipos en serie se utiliza un nuevo encofrado en batería de ángulo L, así como un encofrado para celdas.

ANTISÍSMICO Y VARIABLE: INNOVACIONES EN LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN

Actualmente la aplicación económicamente eficiente de modernos sistemas de construcción en zonas con alto riesgo sísmico sienta también nuevas tendencias en el mercado.  Un sistema de construcción desarrollado por el promotor inmobiliario BauMax, junto con la empresa de ingeniería Sirve SA y el fabricante de plantas alemán Vollert, está conquistando el campo de la construcción en Chile. «Desde la producción de los primeros prototipos en Alemania hasta el posterior montaje final en Chile, se ha logrado mucho con la participación de arquitectos, diseñadores, planificadores y especialistas. Hoy en día, podemos producir muros y techos antisísmicos en forma  automática en un corto período de tiempo», dice satisfecho Sebastián Lüders, Director Técnico de BauMax. Después de completar con éxito la primera urbanización con casas de exhibición de este tipo, el Grupo BauMax está ahora comenzando la producción en serie de los nuevos modelos.

Presentado en bauma 2019 y galardonado con el Premio a la Innovación en Componentes de Hormigón en febrero de 2020, un sistema de construcción antisísmico con losas alveolares pretensadas se viene estableciendo actualmente en el mercado. Los elementos alveolares del nuevo sistema de construcción MOTUS ya no se producen mediante el proceso de fabricación por extrusión o deslizamiento, sino por el principio de circulación de bandejas.  Cada losa alveolar se fabrica exactamente de acuerdo a la geometría y dimensiones deseadas, en lugar de tener que cortar el elemento sin fin después del hormigonado para adaptarlo a la obra. Se eliminan los costos de aserrado así como los costos de desecho por recortes residuales. Las mallas electrosoldadas y los refuerzos de unión permiten el montaje con resistencia antisísmica del elemento alveolar en el sitio. La absorción de la fuerza de tracción en todos los lados aumenta significativamente la capacidad de carga. Para este propósito se prolonga en la longitudinal el alambre de tensión y en los lados, refuerzos adicionales para lograr una unión a presión de los elementos de techo. Además, se pueden lograr anchos de techo mucho mayores. Los generadores de los alveolos sólo se insertan temporalmente durante el proceso de hormigonado y el número y la geometría de éstos pueden ajustarse de manera extremadamente flexible. También se pueden insertar cajas para conexiones eléctricas, agua o ventilación o piezas especiales. Para los ingenieros encargados de la estática y de la gestión de abastecimiento en la construcción  se abren completamente nuevas posibilidades comparadas a las aplicadas usando los sistemas hasta ahora conocidos.

 

Björn Brandt
Miembro de la Gerencia General Vollert Anlagenbau GmbH

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