Construcción
18 marzo, 2020
La sexta dimensión del BIM: sostenibilidad

Ya sabemos que Building Information Modeling (BIM) es una metodología de trabajo colaborativa para la creación y gestión de proyectos de construcción, que ha empezado a implementarse con la industrialización del sector. Su objetivo es centralizar toda la información del proyecto en un modelo de información digital creado y compartido por todos los agentes implicados en el proyecto.

Esto es posible gracias a que la metodología BIM permite integrar en una misma plataforma varias dimensiones de un mismo proyecto, y en función de qué aspecto nos interese trabajar, estaremos actuando sobre una u otra dimensión BIM. Hasta el momento se han implementado 7 dimensiones: BIM 1D corresponde a la idea, BIM 2D es el boceto y los planos, BIM 3D corresponde al modelado gráfico, BIM 4D se ocupa de la dimensión del tiempo, BIM 5D trabaja sobre los costes, BIM 6D se ocupa de la sostenibilidad, la prevención y la calidad, y BIM 7D de la gestión del ciclo de vida del edificio.

La sexta dimensión del BIM (BIM 6D) dedicada a la sostenibilidad es una de las más amplias, y no solo incluye el ahorro y la eficiencia energética, sino que también debe contemplar la optimización de los sistemas constructivos, los sistemas estructurales y las instalaciones. Mediante pequeños reajustes en esta fase se puede conseguir la reducción de costes y la mejora de la calidad de las obras sin que el proyecto pierda su carácter inicial.

Dentro de esta dimensión centrada en la sostenibilidad también encontramos los aspectos relativos a los sistemas de prevención y calidad, que son una parte fundamental de la industrialización del sector, y que además de ahorrar costes, ayudan a garantizar una ejecución segura y sin errores que más tarde nos pasen una doble factura.

Prevención y calidad en las obras

La prevención y la calidad son factores ineludibles en el proceso de industrialización. Afortunadamente, gracias a la dimensión BIM 6D se pueden implementar también en los modelos para facilitar su visualización y seguimiento. Los modelos BIM son las construcciones virtuales paramétricas que albergan los elementos geométricos, éstos están asociados con datos relativos a su diseño, su construcción, y el desempeño posterior. Gracias a las herramientas de simulación es posible recrear el comportamiento del edificio y de sus elementos con antelación, lo que resulta fundamental en las tareas de prevención.

Además de utilizar el modelo BIM para visualizar la información, la prevención mediante la dimensión BIM 6D se apoya también en la participación de todos los agentes desde la fase de diseño, lo que permite trabajar siempre con grandes márgenes de anticipación. Gracias a esta anticipación, se pueden identificar de manera temprana las fases de la construcción y los procedimientos que conllevarán un mayor riesgo. Esto permite planificar con detalle el tratamiento y los sistemas que necesitará cada proceso, y estar alerta frente los elementos de la construcción que necesitarán una mayor seguridad por su naturaleza especialmente peligrosa.

Un ejemplo práctico de lo anteriormente expuesto: gracias al BIM 6D se puede generar una simulación para determinar dónde tendrán que estar situada la maquinaria pesada para evitar accidentes. Aplicando el BIM 6D podemos anticipar la amplitud del radio de giro de una grúa, y cuál debe estar situada en la obra para que no interfiera con ningún otro elemento de la construcción.
Otra de las ventajas de la metodología BIM 6D en cuanto a prevención y calidad es que permite generar nuevos parámetros para los elementos en función de las necesidades. Por ejemplo, se pueden definir parámetros de riesgo en función de la probabilidad de accidente, la severidad o el nivel de peligrosidad. Para después, mediante el uso de tablas de planificación específicas tener toda la información disponible de un solo vistazo y saber cuántos pilares estructurales, barandillas, andamios, y demás elementos hay en una fase de construcción y en un momento dado. De ese modo se podrían comprobar los niveles de riesgo, las medidas de protección tomadas, y aquellas otras que necesiten ser implementadas todavía.

Pondremos otro ejemplo práctico, esta vez relacionado con el control de calidad de los materiales. Mediante el BIM 6D podemos hacer un seguimiento exhaustivo de dónde se han utilizado los diferentes lotes de materiales. Esto supone que, si los ensayos de resistencia de compresión del hormigón quedan adecuadamente documentados, podrán integrarse en el modelo para más adelante saber cuáles han sido los resultados, y comparar cada uno de los lotes. Así, podríamos saber dónde se ha utilizado específicamente cada lote, localizar los pilares que no alcancen el rendimiento óptimo, y tomar medidas en consecuencia.

Estos ejemplos son solo una parte de las funcionalidades que la metodología BIM permite implementar en cuanto a prevención y calidad.
La ciudad de Nueva York hace años que ya exige la implementación de los planes de seguridad a través de los sistemas BIM, lo que no solo mejora los planes, sino que también reduce la burocracia y el tiempo que tarda la administración en aprobarlos. Aunque en España todavía no hemos conseguido igualarnos a la Gran Manzana, la industrialización de la prevención y los sistemas de calidad están cada vez más cerca.