Construcción
21 agosto, 2019
Consumo sostenible, un reto para 2020

El reto para 2020

Hace unos años, cuando hablábamos del año 2020, nos imaginábamos un mundo al estilo Regreso al futuro II. Si bien hemos avanzado más en los últimos 100 años que en todos los siglos anteriores, no hemos llegado al punto futurístico de la reconocida película de Steven Spielbierg. Pero 2020 ha llegado, está a la vuelta de la esquina. Y se presenta como un año de especial relevancia para el sector de la construcción con tendencia hacia un consumo sostenible en edificación.

Según el último informe Euroconstruct, la construcción residencial crecerá un 20% hasta 2020. También se producirá una subida salarial del 2,25% en el sector para 2019 y 2020. Pero entre estas cifras también destaca que el año que viene es el momento a partir del que todas las viviendas que se construyan en nuestro país, así como en otros países europeos, deberán tener un consumo sostenible de energía. Así lo establece la Unión Europea mediante su Directiva de eficiencia energética en edificios (EPBD).

Ante esta normativa, la construcción tiene el reto de reducir las emisiones de CO2 gracias a la adopción de medidas de eficiencia energética e incorporación de energías renovables. Por lo que 2020 marcará un antes y un después, ya que todos los edificios que se construyan en España y demás países europeos a partir de entonces deberán tener un consumo de energía casi nulo. De esta forma, la energía que consuman estas viviendas deberá generarse a partir de renovables, bien situadas en el propio edificio o en sus inmediaciones, lo que incluye la producción de agua caliente, iluminación o calefacción, así como los sistemas de refrigeración, ventilación o aislamiento, solo por mencionar algunos. Y, todo ello, sin comprometer la calidad, la seguridad y la comodidad de sus futuros habitantes.

En este sentido, la construcción de obra nueva está evolucionando hacia el empleo de sistemas con un menor impacto medioambiental. Este es el caso, por ejemplo, de la construcción industrializada, también conocida como offsite y de la que hablábamos en un post anterior. Un tipo de edificación que no solo está revolucionando el mercado debido a su contribución a reducir los plazos de entrega un 30%, disminuir los sobrecostes a lo largo del proceso constructivo o dotar de una mayor flexibilidad y adaptabilidad al diseño arquitectónico. Sino también un tipo de construcción que está permitiendo dar al sector un paso hacia delante en el ámbito más sostenible y socialmente responsable, ya que al concentrar en fábrica el mayor porcentaje del proceso de fabricación, la edificación adquiere un componente más ecológico y menos agresivo con el medio ambiente que una construcción tradicional donde la ejecución en sí se realiza a pie de obra.

La edificación industrializada ha nacido en un contexto donde la sostenibilidad va ligada a cualquier tipo de iniciativa que pongamos en marcha. Y la construcción no iba a ser menos. Por esta razón, la construcción offsite suele basarse en el estándar Passivhaus, con el fin no solo de garantizar una reducida demanda energética en todas las construcciones, sino favorecer un consumo cero por parte de los futuros propietarios. El modelo Passivhaus para la construcción de viviendas nació a partir de numerosas investigaciones en pro de alcanzar un consumo muy bajo de energía para calefacción y refrigeración gracias a la combinación de los materiales de construcción óptimos y la optimización de los recursos ya existentes en el entorno, que puede ir desde la correcta orientación de las viviendas para aprovechar los recursos disponibles, como el sol o la vegetación, así como la apuesta por la calefacción y refrigeración, incluso de producción de agua caliente, vía aerotermia, uno de los sistemas más demandados por su carácter renovable.

Si bien ya se están dando los pasos necesarios para una edificación sostenible, aún queda mucho camino por delante, por ello, España y el resto de países de la UE deberán seguir trabajando para alcanzar un consumo energético prácticamente nulo en sus edificios a partir de 2020 con el objetivo de cumplir el Protocolo de Kyoto y la Directiva 2018/844.