Construcción
23 agosto, 2019
Construcción disruptiva: La transformación debe partir de las compañías

‘Una gran oportunidad global para la construcción’

El diario económico Cinco Días publicaba a principios del verano un artículo de Javier Parada con el titular ‘Una gran oportunidad global para la construcción’. En el texto, el autor arrojaba cifras tan alentadoras como que en los próximos tres lustros se esperan crecimientos en el sector equivalentes al 6% del PIB mundial. Este dato es un ejemplo más que demuestra que las perspectivas de crecimiento en nuestro sector son especialmente positivas.

Si bien el mundo de la construcción ha sido muy tradicional hasta hace relativamente poco, desde hace unos años ya se están dando los pasos para cambiar de forma gradual esta consideración, contando con la innovación como palanca de cambio. Una innovación que puede ser aplicada no solo a las diferentes fases del ciclo constructivo, sino también como herramienta para impulsar el cambio en el seno de las propias compañías. Dicho de otra manera, la innovación ha de nacer en el interior de las corporaciones para que pueda proyectarse al exterior. De esta manera podremos conseguir una construcción disruptiva, aplicando las nuevas tecnologías a procedimientos que ya calificábamos de óptimos, replanteándonos lo que veníamos haciendo hasta ahora.

Asimismo, en todo proceso de innovación es preciso concentrar los esfuerzos en lo más prioritario. En este caso, existen algunas palancas fundamentales para la transformación del sector a las que todos los agentes del mismo debemos atender de manera urgente: la apuesta por la industrialización, la internacionalización, la transparencia y, por supuesto, la sostenibilidad.

La aplicación de nuevas tecnologías y materiales a la edificación está impulsando de manera imparable la industrialización, que está llamada a reinventar el modelo. La impresión 3D, la inteligencia artificial, los drones… Todas estas tecnologías impulsarán dicha industrialización, lo que conllevará una reducción de plazos y costes, dando lugar así a empresas más competitivas. Gracias a la integración de estas tecnologías y la digitalización de las compañías lograremos un sector que pueda operar a nivel global, afrontando otra de las palancas de su proceso de transformación: la internacionalización. Este es un asunto en el que las constructoras españolas tenemos que trabajar intensamente, ya que, pese a que tradicionalmente hemos desempeñado un papel muy relevante en proyectos de carácter internacional, lo cierto es que  cada compañía debe revisar su modelo para asegurarnos de que somos capaces de competir internacionalmente.


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Por último, en esta revisión del modelo, es preciso atender a dos cuestiones fundamentales: la transparencia y la sostenibilidad. Como bien indica Parada en su artículo, la necesidad de mejorar las prácticas de compliance, aumentando así la transparencia a nivel global, es más que evidente. Es preciso que busquemos la forma de optimizar los sistemas de contratación de obra pública de cara a asegurar su rentantabilidad, el cumplimiento de plazos y, como no puede ser de otra manera, la sostenibilidad de los proyectos. La contribución a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible debe convertirse en un elemento irrenunciable para cada proyecto de edificación con el fin de reducir el impacto medioambiental de nuestra actividad.

Solo con la mentalidad abierta que demanda la transformación, lograremos afrontar el futuro con éxito y conseguir un modelo de construcción disruptiva, modernizando un sector clave en la economía española y contribuyendo para que alcance las cifras esperadas para dentro de 15 años.