Industrial
10 enero, 2020
Caballos más rápidos

Hasta el momento, el sector de la construcción ha estado basado en su gran mayoría en elementos y sistemas tradicionales. Podríamos poner como ejemplo, por su importancia, el del azulejo, elemento que ya aparece en épocas muy tempranas, y que evoluciona desde las baldosas vidriadas egipcias; los enladrillados mesopotámicos; los techados de arcilla cocida (terracotta) griegos, etruscos y romanos; los mosaicos romanos y bizantinos; los azulejos islámicos; los azulejos hispano-moriscos; la mayólica italiana y española; o el del ladrillo cerámico, descubierto en yacimientos arqueológicos de la antigua Mesopotamia.

El ladrillo se fue extendiendo en ciudades que florecieron en el Medievo y el Renacimiento y se conservan construcciones de ladrillo de esas épocas, en España, Italia, Holanda, Bélgica, Francia y Alemania. En el caso de las culturas centroamericanas, con la llegada de los conquistadores españoles se incorporó el uso del ladrillo cocido a las nuevas construcciones. Podríamos ilustrar con otros elementos la continuidad de estos en el sector de la construcción a día de hoy.

Empresas como Porcelanosa o Malpesa utilizan en la actualidad los más modernos sistemas y técnicas de producción de sus productos cerámicos, fábricas robotizadas, dotadas de autómatas con los más altos estándares de fabricación. Y comentado esto último, reseñar que 9.000 años después del primer vestigio del uso del ladrillo, algo no ha cambiado: el suministro de estos materiales es a granel y coexiste la más moderna técnica de fabricación con los métodos manuales de montaje de hace siglos.

Producir lo que se necesita y con la mejor calidad posible

El sector de construcción atraviesa un momento clave y debe acometer la ejecución de un gran volumen de obra cumpliendo las exigentes normativas europeas de sostenibilidad y de eficiencia con una mano de obra escasa y poco cualificada que dificulta el cumplimiento del objetivo. Este sector representa el 40% del consumo total de energía, produce un 35% de las emisiones de efecto invernadero, un tercio del consumo de agua y un tercio de los residuos generados.

Conceptos como el Just in Time, política de mantenimiento de inventarios al mínimo nivel, donde los suministradores entregan el material justo en el momento que se necesita para completar el proceso productivo, no existen en el sector de construcción. Producir justo lo que se necesita, cuando se necesita, con la mejor calidad posible y sin desperdiciar recursos del sistema, es justo lo contrario de lo que se realiza en infinidad de tareas en el sector de construcción. Claro ejemplo es la ingente cantidad de residuos que se generan y el gran gasto en posventa por la falta de calidad en muchas de las unidades de obra.

La producción de residuos de construcción y demolición RCD, según los datos manejados por la UE, sitúa la producción anual estatal en torno a las 45 millones de toneladas. De ellas, solo unas 11 millones de toneladas son gestionadas en plantas que cumplen con los estándares y las garantías que certifican la valorización de estos residuos como nuevos recursos útiles.

Los retos de la construcción 4.0

El dato más preocupante es que el resto de los RCD producidos, en torno a las 30 millones de toneladas, son gestionadas de forma incorrecta e ilegal, generando graves impactos ambientales y paisajísticos, una materia prima que necesitó energía para su transformación y energía para su tratamiento y comprometiendo la existencia misma del sector del reciclado y valorización.
Por lo anteriormente expuesto e inmersos en la cuarta revolución industrial, el mundo de la industrialización en la construcción es uno de los retos del sector para mejorar los procesos constructivos y los impactos negativos de esta actividad.

La Construcción 4.0 se centra en la industrialización de sus procesos, pensar como una industria manufacturera y tratar los procesos constructivos actuales como procesos susceptibles de industrializar para incorporar a estos las tecnologías existentes.

Entre esta tecnologías esta el BIM (Building Information Modeling), proceso de generación y gestión de datos de un edificio durante su ciclo de vida utilizando software dinámico de modelado de edificios en 3D. Ofrece un marco común y aceptado por todos los actores del proceso de construcción y simula diversos escenarios que permiten la toma de decisiones. Se diseñarán equipos robotizados que reducirán los índices de siniestralidad, mejorándose sustancialmente la productividad en la construcción.

Luchar contra elementos nocivos como el gas radón

La inclusión de sensores en los elementos industrializados permitirá obtener información del sistema completo para un fin posterior (como ejemplo la sensorización de elementos nocivos). Entre ellos está el gas radón, invisible e inoloro, con devastadores efectos cuando la exposición es larga en un hogar. Según la Organización Mundial de la Salud es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón y se calcula que el radón puede ser el culpable de hasta un 14% de este tipo de tumores malignos.

En España, el radón se encuentra bastante extendido. Según fuentes institucionales del Consejo de Seguridad Nuclear, Galicia y parte de Castilla y León son dos de las autónomas más afectadas. Extremadura, Madrid y parte de Castilla La Mancha también tienen altos índices de radón.


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A pesar de las dificultades, la industrialización aporta múltiples ventajas, como el descenso de la siniestralidad laboral, la reducción de residuos en obra, la menor huella de co2, la disminución de ruidos en la obra, el menor impacto medioambiental, la reducción de los plazos de construcción, el control de costes, la mejora de la conciliación familiar, la estabilización de los puestos de trabajo y su especialización, la entrada en las fábricas de mujeres (casi inexistente en la mano de obra en construcción), la investigación, la mejora continua de los procesos, etc.. .

Indudablemente, es el camino a seguir en la búsqueda de la sostenibilidad, la eficiencia y la mejora continua en los procesos. Todo ello encaminado a prestar un mejor servicio a la sociedad. «Si le hubiera preguntado a los constructores qué querían, habrían dicho más mano de obra cualificada». Permitiéndose el símil con la frase de Henry Ford, se puede ilustrar la necesidad de cambiar el modelo: ni caballos más rápidos ni más mano de obra cualificada con el modelo tradicional, industrialización.

 

José Ignacio Esteban es director general de Avintia Industrial